Instituto de Medicina y Cardiología Hospital Universitario Dexeus

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¿Puede prevenirse la muerte súbita en el deporte?

Esta revisión tiene como objeto describir la incidencia de la muerte súbita relacionada con la actividad deportiva (MS+AD) en personas de mediana edad, así como sus principales causas, debatir sobre la paradoja del deporte y repasar las recomendaciones para su prevención.

La MS+AD se define como aquella que ocurre durante o en la hora posterior a la realización de actividad física. En Norte América y Europa la incidencia entre la población general se encuentre entre 500 y 1.000 casos por millón de habitantes y por año, viéndose modificada por la edad, el género, la raza y las condiciones médicas. Son entre el 5 y 6% del total de las MS, las que se relacionan con la AD. En una reciente revisión la MS+AD en individuos de mediana edad que realizaban deporte corriendo (jogging o running) alcanzaban hasta un 25% de las MS+AD.

La popularidad de la carrera como forma de ejercicio se encuentra en constante aumento en los últimos 15 años. En USA el número de participantes en competiciones de maratón o medio maratón se incrementa en 20 millones cada año. La incidencia de MS+AD que presentan globalmente los que participan en estos eventos deportivos, es igual a la observada en deportistas federados. Aunque el 54% de los participantes en carreras son mayores de 35 años y el 57% son varones, la MS+AD es muy superior en varones. Habitualmente desconocido por el público e incluso por los profesionales de la salud, otras patologías como «el golpe de calor» tienen mayor riesgo que la MS en estos deportistas de largas distancias.

La incidencia de infartos en la hora posterior a la realización de ejercicios intensos (superiores a 6 METs) es del 4,5%. Diversos estudios han mostrado que el riesgo relativo de presentar MS+AD entre la población sedentaria (una actividad deportiva semana o ninguna) es 56 veces superior al observado en quienes practican ejercicio vigoroso habitualmente (probado el beneficio que aporta una actividad superior a 30 min realizada 5 días por semana). Dada la relación entre la MS+AD con el infarto agudo de miocardio (IAM), podría explicarse como que el ejercicio físico puede desencadenar el inicio de un IAM, especialmente en la gente típicamente sedentaria. Este riesgo para el deportista no habitual, pero su beneficio a largo plazo, es lo que se conoce como la «paradoja del deporte».

La enfermedad coronaria es la causa más frecuente de MS+AD en individuos de mediana edad (entre 35 y 65 años), seguido por las miocardiopatías hipertróficas o dilatadas, las miocarditis y otras causas. En el registro de Oregon, el 36% de los fallecidos presentaban síntomas típicos de patología cardiovascular las semanas previas al evento y el 56% tenían un factor de riesgo.

El inicio precoz de una reanimación RCP y el uso de desfibriladores son el principal factor independiente predictor de supervivencia. En centros deportivos escolares con programas de preparación del personal para actuar en caso de parada cardiorespiratoria y con acceso a desfibrilador, la tasa de supervivencia registrada es del 89% al alta del hospital (siendo la habitual menor del 50%).

Los beneficios del ejercicio en la salud cardiovascular superan en gran medida al riesgo, bajan los niveles de colesterol LDL y de triglicéridos, suben HDL, reducen incidencia de hipertensión, aumentan sensibilidad a la insulina y el control de la glucemia, reducen grasa visceral y facilitan el control del peso.

Los autores concluyen que:
Aunque el ejercicio vigoroso se relaciona con el IAM, su realización habitual lo reduce y previene las enfermedades cardiovasculares.

Dada la influencia en la supervivencia del tiempo desde la parada cardiorespiratoria y el inicio de la reanimación y la desfibrilación, los espacios deportivos deberían estar dotados de desfibriladores y las personas que los frecuentan preparadas para intervenir.

Dada la frecuencia con que están presentes factores de riesgo y/o sintomatología en las semanas previas a sufrir una MS+AD, es posible la prevención con un diagnóstico precoz.

Comentario

Revisando los registros sobre MS+AD es evidente que carecemos de cultura deportiva (ejercicio intenso realizado por población no entrenada y con riesgo cardiovascular o incluso con sintomatología las semanas previas). Este déficit debería intentar solucionarse con políticas de salud pública desde las escuelas y programas de concienciación, como el promovido por la SEC hacia los más pequeños (Mimokids).

La prevención y el diagnostico precoz de las enfermedades cardiovasculares siempre es la mejor de las soluciones, para ello también contribuiría un mejor control de los factores de riesgo y que los pacientes reconozcan la sintomatología sí les avisa y en tal caso, consultarlo precozmente.

Conocemos el beneficio cardiovascular que aporta el ejercicio físico y debemos recomendar su realización de forma habitual a todos nuestros pacientes. Pero también sabemos que el inicio de una actividad deportiva tiene riesgos, por lo que el ejercicio a realizar debe ser progresivamente de mayor intensidad y adaptado al acondicionamiento físico del paciente. Para los pacientes que padecen cardiopatías contamos con las unidades de rehabilitación cardiaca, pero en ausencia de cardiopatía conocida también son convenientes los programas de entrenamiento guiado por profesionales en actividad física (por ejemplo, en polideportivos). Este apoyo por profesionales en actividad física es especialmente importante en individuos con factores de riesgo y claramente de mayor riesgo para la realización de ejercicio, en los que se debe desaconsejar el ejercicio físico intenso ocasional, los incrementos de intensidad en ejercicios sin supervisión o realizar deportes para los que no se encuentre preparado.

De igual forma, también es importante tener en cuenta donde se realiza deporte. Los espacios que no están preparados para actuar en situaciones de emergencia, con personal entrenado y desfibriladores accesibles, tienen mayor riesgo y esto lo debe conocer el paciente a la hora de elegir dónde acudir.

Fuente: SEC

Realizar ejercicio moderado mejora la capacidad funcional y disminuye la mortalidad en pacientes con IC

La Ciudad de Málaga acogerá, desde hoy y hasta este sábado, la Reunión Anual de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) a la que asistirán alrededor de 200 especialistas que debatirán sobre las últimas actualizaciones en materia de esta especialidad, entre las que destacan la presentación de un nuevo programa de formación de Rehabilitación Cardiaca en Insuficiencia Cardiaca (RECICAR), la nueva era de los fármacos PCSK9 en el manejo de las dislipemias o las nuevas alternativas a los programas convencionales de Rehabilitación Cardiaca como es el Estudio Más por Menos. Este estudio se llevará a cabo bajo el auspicio de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC.

RECICAR, el nuevo programa de formación de rehabilitación cardiaca en insuficiencia cardiaca (IC)

Una de las novedades de la Reunión de este año será la presentación del primer programa de formación de rehabilitación cardiaca para pacientes con insuficiencia cardiaca RECICAR. Se trata de un programa que nace para formar a cardiólogos y a profesionales que estén trabajando en unidades de rehabilitación cardiaca (o unidades de insuficiencia cardiaca) y que tiene el objetivo de cumplimentar la labor de enseñar a los pacientes a entrenar de forma supervisada y aprender a pautar los distintos tipos de ejercicio.

«En definitiva, pretende formar a los expertos para que enseñen a los pacientes cómo pueden mejorar su calidad de vida, porque se ha demostrado que aquellos que entrenan el músculo periférico tienen una capacidad y tolerancia al esfuerzo mucho mayor, y, por tanto, les va a mejorar la calidad de vida», explica la Dra. Almudena Castro, presidenta de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC y, por tanto, máxima responsable de la Reunión. «Hasta ahora, tanto en nuestro país como a nivel mundial, se está realizando rehabilitación cardiaca en pacientes con enfermedad coronaria, es decir pacientes que han sufrido un infarto, pero se sabe que el mayor beneficio se obtiene justamente en otra enfermedad, la insuficiencia cardiaca», añade.

En este sentido, son varios los estudios que han puesto de manifiesto los beneficios del ejercicio moderado a largo plazo en pacientes con insuficiencia cardiaca. Un ejemplo de ello es el estudio de Belardinelli, publicado en Journal of the American College of Cardiology, «que fue el primero en demostrar cómo la práctica regular de ejercicio físico en pacientes con IC se asocia a una mejoría de la capacidad funcional y a una disminución de la mortalidad», destaca la Dra. Castro.

El estudio, que se llevó a cabo sobre una muestra de 123 pacientes con insuficiencia cardiaca crónica a los que se sometió a un programa de ejercicio físico supervisado de diez años de duración, demostró que los pacientes sometidos a entrenamiento programado mejoraron la capacidad funcional y la calidad de vida, y una mejora de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI). Además, el programa de ejercicio redujo un 36% la tasa de reingreso hospitalario y un 32% la mortalidad por causa cardiaca.

«RECICAR pretende primero enseñar a los cardiólogos y otros profesionales de la salud que se dediquen a esta área para que luego éstos enseñen de forma adecuada a los pacientes de IC como deben realizar los ejercicios, primero en las unidades de rehabilitación cardiaca monitorizada y, luego, para que el paciente aprenda a realizarlos en su casa para el resto de su vida. Porque se ha visto que hacer ejercicio a corto plazo mejora la calidad de vida, pero a largo plazo se ha visto que, además, logra disminuir la mortalidad», concluye la doctora.

Durante el primer año se ofertará este programa de formación a unos 40 cardiólogos de toda España y el curso se impartirá en la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

Una nueva esperanza para aquellos pacientes con dislipemia refractaria, los inhibidores de la proteína PCSK9

Otro de los temas centrales de la Reunión será la nueva era en el manejo de las dislipemias protagonizada por los inhibidores de la proteína PCSK9, que han demostrado su eficacia para bajar los niveles de colesterol en pacientes de alto riesgo cardiovascular.

Hasta la fecha, los inhibidores de la proteína PCSK9 han demostrado ser eficaces y seguros para disminuir de forma significativa los niveles de colesterol LDL (colesterol «malo»), llegando a valores que hasta el momento no se habían logrado.

Estudios recién presentados como el OLSER-1 y OLSER-2 o el ODYSSEY han analizado los efectos de estos anticuerpos y han dado a conocer que los inhibidores de la proteína PCSK9 han logrado reducir los niveles de colesterol hasta niveles de 50mg/dl, cifras nunca logradas con el tratamiento convencional de referencia hasta el momento usado para esta indicación: las estatinas. Estos estudios han demostrado que estos medicamentos no solo disminuyen los niveles de colesterol LDL, sino que consiguen una reducción de aproximadamente el 50% del número de eventos cardiovasculares relacionados, como el infarto de miocardio o ictus, e incluso las muertes causadas por patologías de esta índole.

En este sentido, la Dra. Almudena Castro destaca que, «estos nuevos fármacos suponen una oportunidad sobre todo para los pacientes con hipercolesterolemia familiar o para el grupo de pacientes que poseen un riesgo elevado de volver a padecer un infarto, debido a que hasta ahora no hemos podido controlar sus cifras de LDL con los fármacos disponibles hasta el momento», y añade que, «sin duda alguna, suponen un paso adelante en la investigación y parecen ser la gran esperanza para aquellos pacientes que no toleran las estatinas o para aquellos refractarios al tratamiento, es decir aquellos pacientes que a pesar estar tratados con estatinas no logran un control adecuado de sus cifras de colesterol LDL», concluye la especialista.

La proteína PCSK9 es un acrónimo en inglés de «Proprotein Convertase Subtilisin Kexin 9», proteínas enzimáticas con actividad endoproteasa que, cuando se unen al mismo receptor celular al que unen las partículas LDL, la primera consecuencia es una disminución de la densidad de receptores LDL que provocan un aumento inicial de la concentración en plasma de LDL que se traduce en una inmediata metabolización hepática y, a posteriori, en una reducción de la concentración de las cifras de colesterol LDL en la sangre.

Estudio «Más por Menos»

En el marco de este encuentro también se presentará el estudio «Más por Menos»; un estudio multicéntrico y aleatorizado que pretende comparar dos modalidades de programas de rehabilitación cardiaca: el estándar de 8 semanas y el intensivo de 2 semanas con sesiones de recuerdo de 3, 6, 9 y 12 meses.

El análisis evaluará la eficacia de estos dos tipos de programa para mantener la adherencia a las medidas de prevención secundaria: abstinencia de tabaco; dieta mediterránea, ejercicio físico y cumplimiento de la medicación.

Aprovechando la reunión de la Sección se desarrollará la primera reunión de investigadores de los hospitales que van a participar en el estudio con el fin de establecer el inicio del mismo que presumiblemente será en octubre de 2015.

Los hospitales que participarán en la investigación serán, el Hospital Universitario La Paz de Madrid, Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, Hospital de Basurto de Bilbao, Hospital de Galdakao de Usansolo, Hospital General de Alicante, Complejo Hospital Universitario Santiago Compostela, Hospital Lucus Augusti de Lugo, Hospital Miguel Servet de Zaragoza, Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y el Complejo Hospitalario de Mérida.

FUENTE: Sociedad Española de Cardiología

Una óptima salud oral es buena para el corazón

Las crecientes evidencias que relacionan las enfermedades de las encías con las enfermedades del corazón invitan a cambiar los hábitos de vida, así como a replantear las estrategias de prevención y tratamiento en pacientes cardiovasculares y también en personas con enfermedad periodontal. «Si las encías están sanas, se reduce el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular», afirma Adrián Guerrero, vicepresidente de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA). Tal y como explica, «los hábitos de vida saludables, recomendados por los cardiólogos, tienen un impacto positivo sobre el control de las patologías de la boca. Al mismo tiempo, una óptima salud oral es buena para el corazón. Además, los hábitos de vida saludables recomendados por los cardiólogos tienen un impacto positivo sobre la salud oral, de forma que todo está relacionado».

El Grupo de Trabajo de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), con la colaboración de DENTAID, ha elaborado el primer documento de consenso en este ámbito, con consejos prácticos para la población, así como para los propios odontólogos y cardiólogos. Los responsables de este informe son Juan José Gómez Doblas y Gonzalo Barón (SEC) y Blas Noguerol, Adrián Guerrero y David Herrera (SEPA), que no sólo recalcan que la enfermedad periodontal es un factor de riesgo cardiovascular sino que, además, destacan la necesidad de que cardiólogos y odontólogos colaboren de forma activa y conjunta.

«El objetivo es aportar recomendaciones de prevención para cardiólogos, médicos de Atención Primaria y dentistas que permitan ayudar a la prevención conjunta de las enfermedades cardiovasculares y de las enfermedades periodontales, en base a la evidencia científica disponible», indica Blas Noguerol, de la Universidad Complutense de Madrid.

«Es la primera vez en que cardiólogos y periodoncistas se sientan para consensuar recomendaciones que se puedan aplicar al manejo clínico de nuestros pacientes», destaca Adrián Guerrero, quien señala como «imprescindible» que ambas especialidades trabajen unidas para trasladar esta información tanto a la profesión médica y odontológica como a la población general.

Evidencias reales

Este informe, como reconoce Gonzalo Barón, del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), «aporta un gran valor y es innovador», ya que «hasta ahora en España no se había hecho nada parecido, a pesar de la evidencia existente». Además, «sienta las bases de una colaboración estrecha entre profesionales sanitarios aparentemente muy alejados en su ámbito de conocimiento, como son los cardiólogos y los odontólogos», según añade Juan José Gómez Doblas, presidente de la Sociedad Andaluza de Cardiología.

Ambos grupos de profesionales atienden al mismo paciente desde patologías distintas, pero claramente relacionadas. Por eso, aclara Gómez Doblas, «es básico que el mensaje que cale en la población sana en riesgo o ya enferma sea un mensaje claro, único y directo y enfocado hacia la prevención de ambas enfermedades»Los organismos científicos y profesionales reconocen ya el impacto de la relación entre enfermedades periodontales y algunas enfermedades cardiovasculares, insistiendo en la necesidad de emprender actuaciones para la prevención de ambas patologías. Así, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) reconoce a la enfermedad periodontal como factor de riesgo cardiovascular y, por su parte, la Federación Europea de Periodoncia (EFP) ha divulgado un manifiesto en que se subraya que «los médicos deben ser conscientes de que la periodontitis es un factor de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular aterosclerótica y deben aconsejar a los pacientes sobre el riesgo de la inflamación periodontal para la salud general, así como para la salud oral».En este informe se demanda que los cardiólogos informen a los pacientes de esta relación entre el sistema cardiovascular y la salud de la boca, así como de los cuidados que deben seguirse; por su parte, se exige a los dentistas que valoren entre sus pacientes a aquellos que puedan tener un riesgo cardiovascular mayor, les identifiquen y recomienden unas medidas básicas.

Factor de riesgo

Según aconseja Guerrero, vicepresidente de SEPA, «los cardiólogos deben valorar la periodontitis como un factor de riesgo cardiovascular más, teniéndolo en cuenta en su manejo integral del paciente y derivándolo a un periodoncista para que trate este problema». De la misma manera, «los periodoncistas deben tener especiales precauciones a la hora de tratar a un paciente con problemas cardiovasculares y pueden ser de gran ayuda para prevenir o detectar precozmente trastornos relacionados con la esfera cardiovascular».

De lo que ya no cabe duda es que hay una relación clara entre enfermedad periodontal y cardiovascular, como han demostrado múltiples estudios observacionales. «Existen datos contrastados de relación causal entre ambas patologías, de la influencia que tienen en la enfermedad periodontal y en la cardiovascular los mismos factores de riesgo (obesidad, tabaco, síndrome metabólico), así como de la mejoría de ambas con el control de la otra patología», destaca Barón.

Los pacientes con encías enfermas tienen un riesgo superior de padecer un trastorno cardiovascular pero, en cambio, el tratamiento periodontal podría ayudar a reducir ese riesgo. Sin duda, afirma Gómez Doblas, «el control de la enfermedad periodontal supone un beneficio en el control de la inflamación sistémica, que se relaciona con eventos cardiovasculares agudos de alto impacto».

Bacterias de la boca

Cardiólogos y odontólogos atribuyen, en gran parte, esta estrecha vinculación entre corazón y boca a la gran cantidad de bacterias que se sitúan bajo la encía y que pueden pasar a la sangre y afectar a otras zonas del organismo, además de aumentar el nivel de inflamación de todo el cuerpo.

Las enfermedades de las encías, entre las que se encuentran la gingivitis o (en un estadio más avanzado) la periodontitis, afectan a más del 80% la población adulta. Junto con la caries, estas enfermedades son las más frecuentes del ser humano y, a pesar de su aparente inocuidad y curso asintomático, provocan graves consecuencias para la salud.

Fuente: Sociedad Española de Cardiología y ABC.ES

Se diluyen los beneficios de tomar alcohol con moderación

En las últimas décadas, varios estudios han asociado el consumo moderado de alcohol -la consabida copita de vino al día- con beneficios para la salud en general y el corazón en particular. Estos datos positivos se han traducido incluso en recomendaciones de consumo. Sin embargo, una nueva investigación señala que estas cualidades protectoras se han sobrevalorado y que sus efectos positivos se limitan a casos muy determinados.

En realidad, no es el primer trabajo que echa por tierra los beneficios del consumo moderado de alcohol. En 2008, la Organización Mundial de la Salud ya señaló que «no hay un nivel de consumo de alcohol libre de riesgos», tal y como recuerda Aitor Sánchez, dietista-nutricionista de la Universidad de Granada.

Pero el ‘mantra’, continúa, está tan instalado y ha calado tanto en la sociedad, que es difícil de contrarrestar. «La recomendación ha sido tan intensa que casi se ha hecho creer a la población que si dejabas de tomarte esa copita de vino estabas desperdiciando una oportunidad de cuidar tu salud», señala.

La investigación que acaba de publicar The British Medical Journal señala que la tan aclamada protección se limitaría a las mujeres mayores de 65 años, si bien subraya que incluso en estos casos es posible que se hayan sobreestimado los efectos positivos. La OMS, en su día, recalcó que la protección no era efectiva en jóvenes, que se había observado en enfermedad isquémica, no en todas las cardiopatías, y que su efecto era mínimo si se comparaba con el de una alimentación saludable y un estilo de vida activo.

«Con estos datos, en ningún caso se puede justificar la promoción del alcohol, como se ha hecho», señala Sánchez, quien subraya que «una cosa es decir que el consumo moderado de alcohol puede ser compatible con una vida saludable, lo cual es cierto» y otra muy distinta es afirmar que «este consumo es mejor que la abstinencia».

Según la investigación publicada en BMJ y coordinada por investigadores del University College de Londres (Reino Unido), muchas de las investigaciones realizadas hasta ahora no habían tenido en cuenta factores claves para evaluar el efecto real del alcohol ni habían realizado una selección y seguimiento adecuados a sus poblaciones. Por eso, tomaron datos de 10 cohortes representativas de la población inglesa y los analizaron por dos grupos de edad (50-64 años y más de 65 años) durante una media de 9 años. Entre otras cosas, evaluaron su consumo de alcohol -mediante cuestionarios de autopercepción- y tuvieron en cuenta sus circunstancias personales, socioeconómicas y de estilo de vida.

Los resultados mostraron que, en comparación con los que no probaban ni una gota de alcohol, sólo las mujeres mayores de 65 años parecían beneficiarse de un consumo moderado, aunque los científicos señalan que tampoco en este caso puede garantizarse una relación directa.

En un editorial que acompaña a la investigación en BMJ, Mike Daube, de la Curtin University de Australia aplaude el trabajo y recuerda que ningún profesional de la salud debería recomendar el consumo de alcohol, por pequeño que sea.

Coincide con su punto de vista Vicente Arrarte, vocal de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). «Entre otras cosas, el alcohol aumenta la tensión arterial, potencia la enfermedad cardiovascular y provoca graves daños hepáticos. No hay ninguna necesidad de tomarlo y no debería recomendarse en ningún caso», señala.

Cuestión distinta, añade, es que el paciente ya tome una cantidad muy moderada al día que, «si entra dentro de unos límites que se establecen en función de cada persona, puede permitirse».

Fuente: El Mundo.

Diez hospitales españoles comienzan a implantar el marcapasos sin cables

Un total de diez hospitales españoles empezaran a utilizar el marcapasos sin cables más pequeño del mundo después que éste haya obtenido, el pasado mes de abril, el marcado CE. Además, está previsto que, a finales de este año, el uso de esta tecnología de estimulación cardiaca se utilice en más de una veintena de hospitales y que se hayan implantado más de 100 dispositivos. La Sociedad Española de Cardiología (SEC) hace hincapié en el avance que supone este dispositivo mínimamente invasivo disminuyendo las posibles complicaciones.

Cabe destacar que uno de los problemas principales de los marcapasos actuales son las infecciones por causa de los cables (endocarditis). Así, este marcapasos, al no usar cables, elimina por completo la posibilidad que estos se rompan y disminuye el riesgo de infección y de hematomas.

Con una décima parte del tamaño del marcapasos actual, este dispositivo se coloca directamente en el corazón mediante un catéter insertado a través de la vena femoral. La principal ventaja de esta tecnología es que no requiere del uso de cables para ofrecer terapia de estimulación; más bien, está unido al corazón a través de pequeñas patas y proporciona impulsos eléctricos a través de un electrodo en el extremo del dispositivo.

En contraste con el procedimiento actual de implante del marcapasos, este no requiere de incisiones quirúrgicas en el pecho ni de la creación de ningún «bolsillo» debajo de la piel. Esta novedad elimina las posibles complicaciones derivadas del acceso de los electrodos y de la colocación del generador. Además, elimina cualquier signo visible del dispositivo.

Este dispositivo está especialmente indicado para aquellos pacientes que no precisan de estimulación en la aurícula, que supone entre un 30% y un 50% de las personas que necesitan un marcapasos. Así, los pacientes más adecuados para beneficiarse de esta tecnología son los pacientes ancianos, con riesgo de complicaciones derivadas del implante que frecuentemente reciben un solo electrodo en la actualidad. Pero también pacientes jóvenes que no quieran ver limitada la movilidad del brazo, así como aquellos que han padecido una infección de un marcapasos previo.

Hasta la fecha, en fase de comercialización, se han implantado cuatro marcapasos en España, tres en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (Santiago de Compostela) y uno en el Hospital de la SantaCreu i Sant Pau (Barcelona). A estos centro se sumarán el Hospital Ramón y Cajal (Madrid), Hospital 12 de Octubre (Madrid), Complejo Hospitalario de Toledo (Toledo), Hospital Clínic (Barcelona), Hospital de Txagorritxu (Vitoria), Hospital Virgen de la Victoria (Málaga), Hospital Infanta Cristina (Badajoz) y Hospital Universitario La Fe (Valencia).

Cabe destacar que los últimos datos publicados, referentes al 2013, indican que en España se implantaron un total de 36.042 marcapasos, lo que equivale a 781 por millón de habitante. Esta cifra es similar o ligeramente inferior a las de otros países del entorno. Durante el 2014, el numero de marcapasos implantados ha aumentado llegando a alcanzar los 37.501 marcapasos anuales. La media de los pacientes que reciben estos dispositivos es de 77 años.

Fuente: Sociedad Española de Cardiología

Evaluación del síndrome de Wolff-Parkinson-White

El síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW) es una entidad relativamente frecuente en nuestra población y en la que las decisiones clínicas en cuanto a tratamiento y procedimientos invasivos se tomaban fundamentalmente función de los síntomas que presentase el paciente (taquicardias – tanto frecuencia como intensidad de síntomas -, dolor torácico, disnea, debilidad…) y en los pacientes asintomáticos se consideraba una entidad benigna a pesar de que la evidencia estratificación del riesgo de éstos era muy limitada.

El manejo del síndrome de WPW se basa en la distinción entre presentaciones “asintomáticos” y “sintomáticos” pero en la población asintomática la evidencia es limitada.

Se realizó un estudio prospectivo a 8 años de pacientes con WPW, tanto sintomáticos como asintomáticos, derivados al departamento de arritmología de los autores para evaluación y/o ablación; los criterios de inclusión fueron la realización de un estudio electrofisiológico con o sin ablación con catéter.

El pronóstico del síndrome de WPW depende esencialmente de las propiedades intrínsecas de la vía accesoria más que de los síntomas y la ablación realizada durante el mismo estudio electrofisiológico es beneficiosa mejorando los resultados a largo plazo.

Este estudio examina una cantidad de pacientes bastante alta (2169) que fueron derivados a una unidad de arritmias de un centro para evaluación de WPW y analiza la ocurrencia de fibrilación ventricular o arritmias potencialmente malignas a 8 años, en función de sintomatología y realización o no de ablación.

La primera manifestación del WPW puede ser la muerte súbita, especialmente dramática en la población pediátrica asintomática y aunque, en general, la incidencia de fibrilación centricular o arritmia maligna en todo el espectro de WPW es baja, en esta población se ha demostrado ser especialmente alta, por lo que se deberían establecer mecanismos de screening de preexcitación en la población pediátrica y valorar un estudio electrofisiológico en todos ellos para estratificar el riesgo, ya que este estudio parece demostrar que el riesgo de eventos en estos pacientes depende de las propiedades electrofisiológicas intrínsecas de la vía accesoria más que de la sintomatología.

La ablación con radiofrecuencia ha cambiado totalmente el manejo de los pacientes con WPW desde la década de los 90 permitiendo en muchos casos la curación de esta entidad. Este estudio confirma que la RFA es un procedimiento seguro con baja tasa de complicaciones (<2%) y muy eficaz en la prevención de fibrilación ventricular y arrimtia maligna independientemente de la localización de la vía accesoria y de la sintomatología que presente el paciente.

Destacar como limitaciones de este estudio su carácter unicéntrico aunque, al tratarse de un centro de referencia en toda Italia (Maria Cecilia Hospital, Cotignola) podría disminuir ciertos sesgos poblacionales. Así, se trata de un centro con muy alta experiencia en ablación de vías accesorias por lo que los resultados en seguridad y eficacia de RFA quizás no pudieran ser extrapolables a unidades de arritmias con menor volumen.

Como conclusión la mayor consecuencia del síndrome de WPW, la muerte súbita, parece no estar en relación con la sintomatología que presente el paciente y por tanto todos los pacientes con WPW o preexcitación en el ECG deberían ser valorados para derivación a una unidad de arritmias y electrofisiología y potencialmente realizar un estudio electrofisiológico para determinar el riesgo de fibrilación ventricular/arritmia maligna. En caso de presentar un riesgo elevado, la ablación por radiofrecuencia es un procedimiento seguro y eficaz en manos expertas. La población pediátrica asintomática debe ser especialmente evaluada dados la alta frecuencia de muerte súbita que se ha reportado en este estudio.

FUENTE: Sociedad Española de Cardiología.

¿Cómo seleccionar adecuadamente a los pacientes con hipertensión resistente para denervación renal?

La hipertensión resistente es un problema clínico por la dificultad de su tratamiento y el aumento de morbimortalidad que conlleva. Se ha demostrado que la denervación renal por catéter mejora el control de estos pacientes. En un estudio se describen los resultados de la creación de una unidad multidisciplinaria para la implementación del tratamiento invasivo mediante denervación renal en el tratamiento de la hipertensión resistente.

Un equipo compuesto por nefrólogos y cardiólogos diseñó un protocolo para la selección, la intervención y el seguimiento de los pacientes. Se incluyó a 197 pacientes con hipertensión esencial mal controlada pese a la toma de tres o más fármacos. A la técnica de ablación descrita, se añadió el soporte de un navegador basado en angiografía rotacional. Se comparó la presión arterial basal y tras el seguimiento utilizando el test de Wilcoxon para muestras apareadas.

Se excluyó a 108 (55%) pacientes con hipertensión seudorresistente (MAPA, confirmación de cumplimiento, etc.). A los otros 89, se les administraron antialdosterónicos, a los que respondieron 60 pacientes (30%). Fueron candidatos a denervación los 29 (15%) pacientes restantes. Se realizó ablación a 11 pacientes, con una presión arterial de 164/99 mmHg de media al inicio, en tratamiento con 4,4 fármacos. Tras un seguimiento de 72 días, las presiones arteriales sistólica y diastólica se redujeron en 25 mmHg (p = 0,02) y 10 mmHg (p = 0,06) respectivamente. En 10 pacientes (91%) se suspendió al menos un fármaco.

Los autores concluyen que la denervación renal implementada mediante un programa multidisciplinario y un protocolo adecuado ofrece una mejora en la presión arterial similar a la de estudios previos, con mayor reducción de fármacos antihipertensivos.

Comentario

Se trata de un estudio cuyo objetivo principal es ver la eficacia en términos de control de PA y en menor medida de la retirada de fármacos antihipertensivos de la denervación renal.

Dicha técnica se está erigiendo como efectiva, a falta de estudios de morbimortalidad en pacientes con HTA resistente. Consiste en la aplicación controlada de radiofrecuencia mediante un catéter especial , que al igual como en la ablación de las vías accesorias de corazón, interrumpe la inervación simpática que es muy abundante en las arterias renales. Con ello, el estímulo simpático muy importante en este tipo de hipertensos se reduce y esto colabora en el control de la HTA refractaria. Los estudios hasta ahora de eficacia (SIMPLICITY) han sido positivos y se mantienen en el tiempo, pero se encuentra hasta un 10% de pacientes no respondedores, sin saber cuáles son los factores predictores relacionados con esta ausencia de respuesta.

En este trabajo, se evalúa la eficacia del control de PA en 11 pacientes, cuidadosamente seleccionados y manejados de una muestra inicial de 197. Primero descartando HTA seudoresistente, añadiendo espironolactona que logra controlar a muchos de ellos, y solo aquellos que no se controlan o no toleran dicho fármaco de los verdaderos resistentes son tratados con intervencionismo, y obteniendo unos resultados de eficacia tan buenos en cuanto al control de PA como los ensayos publicados e incluso mejores en cuanto a la retirada de fármacos.

Las enseñanzas más importantes del estudio, a parte de haber corroborado la eficacia de la técnica, es que se trata de un estudio que valora una actitud terapéutica. La selección de los pacientes en el mundo real es capital para reproducir los resultados y sobre todo para seleccionar los casos que no tienen otra alternativa terapéutica, más barata y menos invasiva como la espironolactona. Por tanto, bajo mi opinión, los procedimentos que se lleven a cabo en el mundo real asistencial deberían salir de un protocolo de selección como este o parecido para evitar, por un lado, el uso masivo de la técnica cuando no está indicada y, por otro, las posibles complicaciones futuras de la misma.

FUENTE: Sociedad Española de Cardiología.

Una dieta alta en sal duplica el riesgo de enfermedad cardiovascular en diabéticos

Las personas con diabetes tipo 2 que consumen una dieta alta en sal presentan el doble de riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que aquellas que ingieren menos de sodio, según alerta un nuevo estudio publicado en ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism’. La diabetes se produce cuando hay un exceso de azúcar en la sangre y las personas desarrollan esta condición cuando sus cuerpos se vuelven resistentes a la hormona insulina, que lleva el azúcar de la sangre a las células.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, alrededor de 29,1 millones de estadounidenses tienen alguna forma de diabetes, una población que se encuentra en riesgo de enfermedad cardiaca. Entre 2003 y 2006, las tasas de mortalidad por enfermedades cardiovasculares fueron aproximadamente 1,7 veces mayores entre los adultos diagnosticados con diabetes que en los que no lo estaban, según el ‘Informe Nacional de Estadística de la Diabetes 2014’ de los CDC.

«Los resultados del estudio proporcionan evidencias científicas claras que apoyan las dietas bajas en sodio para reducir la tasa de enfermedades del corazón en las personas con diabetes», sentencia el autor del trabajo, Chika Horikawa, de la Universidad de la Prefectura de Niigata, en Niigata, Japón. «Aunque muchas directrices recomiendan que las personas con diabetes reduzcan su consumo de sal para disminuir el riesgo de complicaciones, este trabajo es uno de los primeros grandes estudios longitudinales que demuestra los beneficios de una dieta baja en sodio en esta población», subraya.

Los participantes de la cohorte de estudio de todo el país encuestados en el ‘Estudio de Japón sobre Complicaciones de la Diabetes’, que tenían entre 40 y 70 años y habían sido diagnosticados con la patología, fueron localizados en los 59 centros ambulatorios y universidades de todo Japón. Un total de 1.588 personas respondieron a una encuesta sobre sus dietas, incluyendo la ingesta de sodio, y los científicos revisaron los datos sobre las complicaciones cardiovasculares que experimentaron los participantes a lo largo de ocho años.

Los investigadores dividieron a los pacientes en cuatro grupos en función de su consumo de sodio y detectaron que los que consumían una media de 5,9 gramos de sodio al día presentaban el doble de riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que los que comían, en promedio, 2,8 gramos de sal diarios. Los efectos de una dieta alta en sodio se agravan por un mal control de azúcar en la sangre.

«Reducir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular es importante para que las personas que tienen diabetes tipo 2 mejoren el control de azúcar en sangre, además de vigilar su dieta», aconseja Horikawa. «Nuestros hallazgos demuestran que la restricción de sal en la dieta podría ayudar a prevenir las complicaciones peligrosas de la diabetes», concluye.

(FUENTE EUROPA PRESS)

Una dieta basada en vegetales puede reducir entre un 20 y 30% el riesgo cardiovascular

La Fundación Española del Corazón (FEC) ha defendido la importancia del consumo de productos vegetales y recuerda que las personas que basan su alimentación en el consumo de frutas, verduras y legumbres tienen niveles de presión arterial más bajos y podrían beneficiarse de una reducción de entre el 20 y 30 por ciento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Esta entidad, perteneciente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha recordado un reciente estudio publicado en el ‘Journal of the American Medical Association’ (JAMA) que reveló como la dieta vegetariana se asocia a una disminución de los niveles de presión arterial.
En concreto, vieron que las personas que seguían una dieta vegetariana tenían una presión arterial sistólica 7 mmHg inferior a los consumidores habituales de carne, y un presión diastólica unos 5 mmHg más baja. Por otra parte, los datos extraídos de los ensayos clínicos sugerían que la reducción era de 5 y 2 mmHg respectivamente.
Además, como ha reconocido el director del comité científico del Programa de Alimentación y Salud de la Fundación Española del Corazón (PASFEC), Pedro Betancor, » también ayuda a reducir el colesterol (ya que se consume un menor número de calorías), la aparición de diabetes, la obesidad y, por consiguiente, el riesgo cardiovascular total».
Pese a ello, este experto reconoce que «no hay que llegar a la creencia de que para reducir el riesgo cardiovascular hay que ser vegetariano».
«La dieta mediterránea, que incluye el consumo de carne y pescado, ha demostrado que reduce sustancialmente el riesgo cardiovascular total y, en cambio, es una dieta que se caracteriza por su variedad. Lo ideal es mantener una dieta equilibrada en la que, obviamente, se puede incluir el consumo de carne, pero eso sí, en cantidades moderadas», ha explicado.
De hecho, la FEC considera que en España se consume gran cantidad de carne roja, en parte porque «la carne es más barata, se aprovecha más, está más disponible y suele ser más sabrosa que el pescado a causa de su alto contenido graso».
Esta creencia viene respaldada por los datos de consumo alimentario de 2013 que demuestran que la carne representa el 22,1 por ciento del gasto total de la cesta de la compra, mientras que la pesca supone el 13,1 por ciento, las frutas frescas el 9,3 por ciento y las hortalizas el 9,3 por ciento.
«En el momento de escoger, es más recomendable consumir carne blanca, que incluye el conejo, el pollo y el pavo, ya que tiene muy poca cantidad de grasa pero los mismos componentes nutricionales que la carne roja. Por otra parte, el consumo de pescado dos veces por semana también disminuye el riesgo cardiovascular», ha explicado Betancor.
LOS RIESGOS DE LA DIETA VEGANA
Pero tampoco es necesario llegar al vegetarianismo estricto, que únicamente permiten el consumo de vegetales eliminando cualquier alimento de origen animal (no incluyen el consumo de leche, derivados lácteos, huevos o miel).
Según la FEC, las personas que siguen esta última dieta, conocida como dieta vegana, deben tener en cuenta algunas recomendaciones para mantener un buen estado de salud. «Es muy importante que las personas que únicamente consumen vegetales mezclen los alimentos de manera adecuada ya que, en caso contrario, pueden tener déficit proteico», ha alertado.
De los 21 aminoácidos esenciales, hay 9 que el organismo no puede producir por si solo y hay que suministrarlos con la dieta. La clara de huevo, la leche, las carnes o los pescados tienen todos los aminoácidos esenciales pero los vegetales no. Entre ellos, las legumbre son los que contienen más proteínas (un 20% de su contenido) y aportan gran parte de los aminoácidos que nos faltan, aún así no los aportan todos.
Es por ello que es imprescindible que la dieta vegana incluya la combinación de legumbre con cereales ya que conjuntamente aportan al organismo los aminoácidos que faltan. Además, cabe destacar que las personas que siguen estas dietas deben tomar suplementos de vitamina B12 ya que «ésta no existe habitualmente en los vegetales».

(Fuente: EuropaPress)

Insomnio y riesgo de enfermedad cardiovascular

Durante los últimos años se han realizado un número considerable de estudios para determinar la asociación entre alteraciones del sueño y el riesgo cardiovascular.
Un reciente metaanálisis con estudios prospectivos de cohortes muestra una asociación significativa entre el exceso y las pocas de horas de sueño, con un aumento del riesgo de eventos cardiovasculares.

Los autores del presente estudio realizan una revisión y metaanálisis con el objetivo de aclarar la relación entre el insomnio y el riesgo de desarrollar o morir de enfermedad cardiovascular.

Tras una exhaustiva búsqueda se incluyeron los estudios que evaluaban el insomnio o quejas relativas al sueño en sujetos sin enfermedad cardiovascular previa y que midieran la asociación entre el insomnio y el riesgo de desarrollar o morir de enfermedad cardiovascular. Los autores del estudio concluyen que el insomnio se asocia con un aumento del riesgo cardiovascular.

Comentario

El insomnio, entendido como la dificultad para conciliar o mantener el sueño o la presencia de sueños percibidos como no reparadores, puede estar presente hasta en un tercio de la población, con una prevalencia aún mayor en sujetos ancianos.

La magnitud del efecto de este trastorno en el riesgo cardiovascular es equiparable a la de otros factores de riesgo bien establecidos y recogidos en las actuales guías de prevención cardiovascular como lo son, por ejemplo, el bajo nivel socioeconómico, el estrés en el trabajo, la depresión, ansiedad, hostilidad, incluso la exposición pasiva al humo del tabaco o el efecto equivalente a un exceso de colesterol LDL de 2 mmol/l.

No se conoce con exactitud hasta qué punto la relación entre estas dos variables es una relación pura de causalidad. Esta se podría explicar por el efecto de las alteraciones del sueño en los sistemas endocrinológicos, metabólicos, inflamación… Sin embargo, no se puede descartar una cierta implicación de otros factores de confusión por la asociación del insomnio con otros condicionantes del riesgo cardiovascular (depresión, bajo nivel socioeconómico, bajo nivel de actividad física o mala salud en general).

Las recientes guías de prevención de enfermedad cardiovascular no hacen referencia a los trastornos del sueño. No obstante, y a la vista de la asociación entre el insomnio y el riesgo cardiovascular y en el intento de definir lo que se considera un estilo de vida cardiosaludable, parece razonable tener en cuenta, al menos, las medidas de higiene del sueño. Una vez más, no puede ser casualidad que estas sean algunas de las medidas habituales para controlar otros aspectos del riesgo cardiovascular.

Está aún por determinar el efecto de las alteraciones del sueño en la población de enfermos cardiovasculares y las medidas dirigidas a reducir el riesgo cardiovascular residual atribuible al mismo. Es posible que pronto se vayan aclarando algunas de estas cuestiones y tengamos noticias al respecto.

Fuente: Sociedad Española de Cardiología.